Sin corazón me poseyó,
hacia sus senos cálidos me aventó,
con sus manos me arropó,
buscando el fin del mundo en mi piel,
y yo, la miel en su pelo y por doquier.
Su sonrisa leve, de morena tez,
y yo, viendo en sus ojos
la luz tenue
que reflejaba la tristeza en mí,
sabiendo que sería la última.
Sexo y un carajo,
hacía calor,
y era el oprobio de todo un pueblo.
Esa tarde en la que elegí buscarte de nuevo.
@Kmlobooks
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